martes, 27 de mayo de 2008

La historia de un hombre vulgar

tema: El cambio de indentidad por el rechazo.

tesis: Nunca nadie es lo que parece.



Resumen: Había sido un hombre anodino y vulgar. No era ni muy alto ni muy bajo. Su rostro carecía de rasgos personales. Todo, en el, era regular. Ni feo ni guapo.

Cuando tenía novia, ella le confundía con otros sin querer. Hasta que un día, el le contó la verdad. Ella se casó con él. A la ceremonia nadie fue invitado, tampoco al convite.

Tuvieron cuatro hijos que fueron igual de vulgares que sus apellidos: López García.

Cuando murió este hombre, su mujer llegó a casa movió unos cuantos estantes buscando unos papeles, hasta que encontró una bolsa llena de hojas en las cuales habían documentaciones falsas, certificados de nacimiento diversos, una pistola, varias condecoracione soviéticas, etc. El era hijo de un agente moldavo del Komitern que conoció en España a una judía argelina de origen polaco.

La viuda lo metió todo en varias bolsas de basuray lo repartió por diferentes contenedores del barrio.

domingo, 25 de mayo de 2008

EL ARBOL DESCONOCIDO

Escrito en el Pais Semanal de hace unas cuantas semanas por, como no, Maruja Torres


Cuenta la autora que desde hace tiempo lleva intentado buscar el nombre de un arbolito, porque es un árbol que le expresa felicidad, y hasta el momento lleva diez años intentando encontrar el nombre el cual aun no lo ha descifrado. Buscándolo por internet se le apareció nada mas y nada menos que anuncios de sexo... Todo es posible por internet.

Critica a la gente, se incluye a ella misma, por tener tanta incultura botánica. Y eso que son gran parte de nuestra vitalidad.

Este tipo de árboles, de los que habla Maruja, no se encuentran nunca en los campos o por lo menos nunca los ha visto ella ahí. En cambio suelen abundar en pleno centro urbano abandonados en un islote de cemento. Son árboles, descritos por M. Torres, como sólidos, espesos, fuertes, fraternos, cordiales.

Su ausencia será la del Árbol Desconocido, y el recuerdo de unos pocos, su llama.